Las religiones a lo largo y ancho del mundo han sembrado dogmas que segregan y engendran odio irracional hacia cierto grupo de personas que terminan por ser aisladas, enjuiciadas e incluso privadas de la vida por pertenecer a grupos vulnerables que no encajan en los pensamientos religiosos. En estas páginas encontrarás una breve historia de una persona que sufrió y vivió con estos rezagos de la sociedad; sin embargo, lo más doloso para esta persona es que su familia, quien supone una red de apoyo para ser y sentir amor y libertad en todo momento; se convirtió en su juez y verdugo por pertenecer a una minoría no aprobada por las religiones en el mundo. Una historia que invita a reflexionar que tan buenos seres humanos nos volvemos en la búsqueda de la paz espiritual, ¿en dónde termina mi derecho y dónde comienza el tuyo?