El pasado solo existe en la memoria. Para hacerlo tangible se puede acudir al recuerdo, que es vestigio y esencia de lo vivido. O al montaje, que es un testimonio de lo que ya fue.
Gracias al instante fotográfico puede existir evidencia del memento: cuando se fija una imagen, un suceso escapa para siempre del paso del tiempo hacia la muerte.
Bien Nacida es esa huella. Es escape, y también es retrato de una crisis y una abyección provocada por la violencia del alcoholismo. Es, al mismo tiempo, fijación y huida, una muerte simbólica. Es un viaje interno para retornar con la madre. Es la imitación de una realidad vivida para dar paso al desprendimiento. Es el reconocimiento de saber que Bien Nacida no es una, sino dos: un doble fotográfico que busca un mismo propósito.
Y es, a la vez, la liberación y el regreso al amparo de quien se ama.
Bien Nacida es una narración autobiográfica y fotográfica que habla sobre la relación madre e hija y la ruptura en dicha relación a causa de la violencia provocada por la enfermedad del alcoholismo.
En primera instancia, describe la enfermedad del alcoholismo y su relación con la culpa y el vacío. Después, explica la importancia de la fotografía en la era de la postmodernidad, y su poder como detonadora de recuerdos y vestigio de permanencia. Finalmente, desde una postura psicoanalítica aborda a la figura de la mujer y su relación con la madre como clave para comprender la ausencia, la ruptura, el odio a sí misma y la necesidad de regresar al vientre seguro.
Durante todo este recorrido se utiliza a la fotografía como metáfora para realizar una catarsis frente al problema del alcoholismo y llegar al perdón como resolución definitiva, para así sanar la relación madre e hija.