Doce cartas para Dios es un soplo de vida, tuya y mía, a la necesidad de encontrar algunas respuestas, pero también el adecuado silencio ante preguntas que es probable que nunca, nadie, nos pueda llegar a contestar y, sin embargo, nos permitan vivir en paz.
¿Por qué Doce cartas para Dios? Porque Él calla, pero también porque Él siempre escucha... o lee a partir de nuestros corazones, de nuestros silencios y lágrimas, de nuestras acciones, de nuestros dolores.
Sí, son Doce cartas para Dios, una a una, mes a mes, así están escritas, porque en un año es posible perderlo todo, pero también, es posible conseguirlo en la misma medida: todo.
Doce cartas para Dios, porque Él siempre estará con nosotros hasta el fin de nuestros días, hasta que nuestro corazón deje de latir. Así lo ha prometido.