Poco se repara en el hecho de que la vida humana está regida por la escasez. Para un avezado observador esta es la ley fundamental que rige, no solo a la humanidad, sino también al reino animal, porque determina la diferencia entre la buena y la mala vida. Cuando la escasez más aprieta somos víctimas mortales de la pobreza material y nuestra existencia se debate entre la desesperada lucha por la supervivencia y la esperanza prolongada por una redención. Cuando esta nos suelta libres y nos regala el Cuerno de la Abundancia podemos entonces acceder y disfrutar de las mieles de la vida. Pasar del primer estado al segundo es el reto que nos narra la novela El Pordiosero con un fascinante lujo de detalles y unos artilugios memorables, producto de una fecunda embriaguez de creatividad del autor. (Juan Lladó)