_Soñamos con el presente como un acto de fe, para soltar la ansiedad del futuro, ese eco que promete plenitud, y solo deja sed. _
Recorreremos el camino de una vida construida desde la exigencia del hacer constante, atravesada por situaciones límite que, en algún punto, obligan a detenerse. En ese encuentro comienza a soltarse el peso de una historia que ya no existe, la exigencia del porvenir, y a descubrir el presente como un espacio nuevo, habitable.
A través de la disciplina, los hábitos, la respiración y la meditación, se abre un proceso de sanación que se va construyendo en lo cotidiano, en la constancia, en el volver y en el habitar el presente desde otro lugar. Un camino de encuentro con el niño interior y de transformación hacia una forma más consciente de estar en la vida.
Una invitación a elegirse cada día, a abrazar la oportunidad de renacer con el alba y a habitar el presente como la posibilidad de volver a empezar, una y otra vez.