Nadie sabe de dónde viene Aura Thornveil. Ni ella misma.
Solo sabe lo que le enseñaron: escóndete, no preguntes, no existas más de lo necesario. Durante diecinueve años, obedeció. Entonces la Academia la convocó, las piedras del ritual respondieron a ella de una forma que no había ocurrido nunca, y algo que llevaba dormido bajo su piel desde que nació comenzó a despertar.
Hay guerras que empiezan por territorio. Hay otras que empiezan por lo que alguien representa. La que se avecina es del segundo tipo, y Aura está en el centro sin haber elegido estar allí: con una cuadrilla que se convierte en familia, un enemigo que sabe demasiado, y alguien cuya frialdad calculada empieza a resquebrajarse exactamente cuando ella deja de querer que lo haga.
Lo que Aura lleva dentro no es un don.
Es algo más antiguo que los reinos. Y hay quienes llevan siglos esperando encontrarla.
El primer libro de una saga de romantasy épico donde el worldbuilding es tan adictivo como la tensión romántica, y ninguno de los dos te deja respirar.