Bucaramanga, un tiempo absurdo. El candidato presidencial, gerente, decano, rector, coordinador y/o jefe Generoso, es conocido en Bucaramanga por su caridad y su confianza en sus empleados y administradores. Sólo Kike, el hijo de Generoso, y el poeta Jaime, a quien llaman Loco, advierten a Generoso de los peligros de su confianza hacia los demás; las deudas se acumulan y los subversivos fraccionarios amenazan con un golpe de Estado.
Cierta mañana, Generoso despierta quebrado, sin trabajo y sin crédito. Generoso gestiona préstamos con antiguos amigos y protegidos, pero todos se excusan. Generoso los invita entonces a un último banquete. Todos asisten en la creencia de que Generoso les había jugado una broma con su pretendida quiebra, hasta que Generoso descubre las fuentes del festín, agua caliente. Generoso arroja su "cena" a los rostros de sus comensales, quienes huyen con quemaduras. Generoso incendia su mansión y se saca los ojos.
En una cueva del cañón del Chicamocha, Generoso habita con insectos, lejos de la humanidad que odia. Es allí en donde descubre una guaca Guane que lo hace millonario, pero en lugar de volver con su tesoro al mundo civilizado, Generoso lo distribuye entre malhechores y revolucionarios, quienes, liderados por Loco Jaime, invaden Bucaramanga.
Solo la misteriosa intervención de un hombre desconocido será capaz de iluminar la mente vengativa de Generoso el bumangués.