Desde niños, los habitantes de la pequeña aldea de Bastión de la Diosa, perdida en medio de las montañas, son entrenados con un solo objetivo: convertirse en perfectos soldados. Es la única forma de defender el mayor tesoro de la humanidad, El Arca de Atenea, por si un día los ejércitos robot llegan a encontrarla para destruir lo poco que queda ya de la humanidad. Allí vive Freya, una joven que se siente marcada para ser diferente a los demás. Su pasión la encuentra lejos del mundo militar que la rodea, lo que la convierte en motivo de vergüenza para sus padres, su hermana gemela, y su sociedad al completo. Pero no puede evitarlo. Si tiene que decidir entre practicar con el fusil o con la pluma, su corazón siempre la empujará hacia el arte de la creación, y no el de la destrucción.
Lo que Freya no había sido capaz de aventurar, era que ir en contra de todo y de todos sería lo que podría salvar el futuro de la humanidad. Pero para ello tendría que superar una prueba para la que ni ella, ni nadie, estaban preparados.