Hay vidas que no se eligen. Solo se viven.
Alberto Ferro Pérez nació en 1971 en Vilanova de Arousa, en la costa gallega, en una familia humilde pegada al mar. Con veinte años embarcó hacia Namibia en un pesquero de altura. Con veintitrés hizo la mili con los paracaidistas de la BRIPAC. Con veintiocho sobrevivió a un accidente de tráfico que le rompió el cuerpo y le cambió la vida para siempre. Con treinta y cuatro se casó en la capilla de La Lanzada, frente al Atlántico. Con treinta y nueve fue padre del niño más valiente que ha conocido.
Ese niño se llamaba Xaime.
Esta es la historia de un hombre corriente que ha vivido una vida extraordinaria. Una memoria que atraviesa el mar de Namibia y las costas de África, los camarotes de los pesqueros y las noches de guardia en alta mar, la dureza del trabajo en tierra, el amor, la adicción, el dolor, la cárcel, y el lento, difícil camino de vuelta a uno mismo.
Pero sobre todo, es la historia de un padre y su hijo.
Xaime llegó al mundo con el corazón enfermo. Vivió cinco años con una fuerza que todavía hoy asombra a quienes lo conocieron. Y cuando se fue, se llevó con él algo que ninguna rehabilitación, ninguna pastilla y ningún amanecer ha podido devolver del todo.
La vida que me tocó vivir no es un libro de superación. No promete fórmulas ni finales felices envueltos en papel de regalo. Es un testimonio honesto, escrito desde las entrañas, sobre lo que significa caer hasta el fondo -y decidir no quedarse allí.
Para quien ha perdido a alguien que no debería haberse ido.
Para quien ha mirado de frente a la adicción, propia o ajena.
Para quien sabe lo que es empezar de cero cuando ya no quedan fuerzas.
Para quien necesita saber que se puede seguir.
Sigo aquí. Y eso, al final, es todo lo que importa.