Cinco relatos negros donde la gente corriente deja de esperar a que alguien venga a hacer justicia.
Sin asesino en serie, sin justiciero de cine: la maquinaria corriente de la impunidad. Una denuncia registrada, una llamada sin respuesta, un agresor que duerme muy bien. Enfrente, gente como cualquier otra: un padre, una oficinista, un hermano, un barrio entero. Y un quinto sin expediente y sin agresor: nadie le ha hecho nada. Nada concreto. Ese es justamente el problema.
En este libro:
Aquí la violencia cuesta lo que cuesta en la vida real: el cuerpo, los nervios, la conciencia. Cinco personas que pasan a la acción, cinco facturas distintas. Y ya no queda juez en estas historias: quedas tú.
Para los lectores que se dicen que ellos nunca habrían hecho lo mismo. Sobre todo para ellos.