En el Taller Caminar hacia las Letras, Nunca es Tarde, hemos buscado poemar la realidad, rescatando la cotidianidad que nos entrega instantes de felicidad, sin esquivar la crítica aguda ni la autocrítica. Hemos escrito desde la incertidumbre, el dolor, la ironía, la risa y la esperanza. La poesía nos permite expresar sentimientos y sueños, con un propósito de resistencia frente a la realidad materialista y disruptiva que se vive en el mundo.
Poemando, no buscamos cultivar vanidades ni egolatrías, competimos solo con nosotros mismos, estamos aprendiendo a aprender de los demás, siendo, sobre todo, honestos en el despliegue de la palabra. Para poder colaborar hay que ir con el espíritu fortalecido, con voluntad de servicio, para entregar todo lo que se pueda dar; recibiendo a cambio una simple sonrisa o quizás una lágrima fugaz.