Por qué publicar de nuevo este libro
Redemisere. Premio Complutense de Literatura Blas de Otero de Poesía, 1996.
Edición amplliada ~ 2024
Desde 2023 andaba con la idea de publicarlo de nuevo. Encontrarlo a la venta me causó una extraña sensación, entre desazón y rabieta, y que en alguna librería lo pongan a 400 euros me mueve lo bastante como para reeditarlo. Siempre me resultó emotivo que el premio se publicara en una edición no venal, es decir, que mi o la poesía no se vendiera, como debería ser con el agua, la luz y el amor y tantas buenas cosas que alegran o son la vida. Se añaden poemas de esos años que se quedaron fuera del libro premiado y otros posteriores al libro de 1997.
Los que se incluyen dentro de
Redemisere son de aquellos mismos años (86-94) y recurren a los mismos conceptos o resuenan a los que salieron en el libro. Van salteados entreveradamente de suerte que sintonicen con el discurrir del poemario en su curso de río o poema-río.
Hay un par de sonetos que casi presenté al premio pero no los incluí porque no estaba seguro, y con razón, de que estuvieran bien hechos, y cuyos fallos, años después, allá por la primavera de 1998, me indicó sagazmente Agustín García Calvo cuando, en las reuniones de aquel
Diario del revés en la Fundación Aurora Intermitente, o en alguna charla, le preguntaba si mis endecasílabos seguían la regla tradicional y luego yo corregía los que no la cumplían. Tanto fue así que de uno de ellos tengo el honor de que lo retocara con brillantez y soltura y me lo entregara mecanografiado para mi sorpresa y algo de rubor. El otro es uno que escribí entre el 92 y el 93 a la muerte de otra eminencia, Jesús Ibáñez, de la sociología que estudié como carrera. Dejaré para otro libro otros sonetos y poemas posteriores que ya tienen otro espíritu y apuntan a otras búsquedas, aunque acaso no sean más que el mismo y las mismas, más pulido y más sesudas.
El poemario original premiado fue publicado en 1997 en la Colección
Blas de Otero de Poesía de la Facultad de Filología por la Universidad Complutense de Madrid y llegó a las 31 páginas. En esa convocatoria el premio se amplió a toda la Complutense con el nombre que mantienen hasta hoy de Premios Complutenses de Literatura. No sé cuándo dejaron de llamarlos con el del poeta bilbaíno que pedía la paz y la palabra como suelen hacer tantos buenos poetas pero para mí fue un honor que el galardón llevara su nombre. Debo reconocer que me hizo sentir algo especial llevarme a la Facultad de Políticas y Sociología un laurel que había sido exclusivo de la de Filología.
Añado a la edición ampliada de
Redemisere varios poemas que escribí en los años siguientes al premio.
Pensé cerrar este libro con un soneto escrito en noviembre de 1999 con el dolor desgarrante de la muerte de mi padre, del que no pude despedirme. Se publicó en
La Opinión-El Correo de Zamora en la primavera del año siguiente en un homenaje. Vaya como abrazo eterno.
Luego decidí poner un guiño al renacimiento que supone haber sido padre, con unos poemas entre canturreados y escritos a mi hijo Raúl de bebé, nacido a los dos años justos de la pérdida de mi padre, el mejor regalo que he tenido en esta vida y por el que nunca doy gracias suficientes.
Hay traducciones rítmicas de poemas y versiones para cantar en español de canciones originales en inglés, portugués e incluso euskera. Tres joyitas de Anna Lætitia Barbauld: dos poemas en versión rítmica,
A Summer's Evening Meditation y
The Rights of Women, y un ensayo,
Against inconsistency in our expectations. Algunos poemas de Pessoa y una muestra de mi edición bilingüe de
Mensagem:
Ascensão de Vasco da Gama.
Se cierra el libro con cuatro hermosos poemas de amor en adelanto de un nuevo libro,
Ida