Lo más interesante del texto es que se ve como una película en reversa, termina con la fe, mientras que comienza con la negación de entes metafísicos; empieza por el fin, su estructura mental actual, y termina con la añoranza del antaño que corroe a la vida, al cual se quiere volver, sin éxito. Menciones repetidas a clásicos de diferentes áreas, aunque encuentro a las citas simbólicas muy enfocadas a lo afrodisíaco, más que a lo estrictamente histórico o literario. El poema enorme es el equivalente de una novela a punto del toque generacional, como Al este del Edén de Steinbeck, sin llegar a Cien años de soledad. Podría señalarse, con justa razón, una bipolaridad estilística, que va de aquí para allá, pero, ¿no es el hombre así?, ¿no es un cúmulo de cambios incongruentes e inverosímiles?