La enfermedad de su única tía deja a Claudia al borde del abismo. Día tras día asiste al lento desmoronamiento de la mujer que ha sido su refugio, su guía y su único hogar, mientras la impotencia y el enfado erosionan su fortaleza. Atrapada entre el miedo a perderla y la necesidad de seguir adelante, comienza a cuestionarse su propia vida: sus decisiones, sus renuncias, el rumbo que ha tomado sin apenas darse cuenta.
Cuando cree que todo se reduce a aprender a despedirse, descubre el legado más inesperado de su tía: una red de vínculos tejidos con generosidad a lo largo de los años, relaciones que la empujan fuera de su encierro emocional y la obligan a mirar el mundo con otros ojos.
En ese tránsito entre la pérdida y el descubrimiento aparece Armand, un apoyo sereno que le enseñará que aceptar el dolor no significa rendirse, y que aprender a perder también es aprender a vivir.
María Martínez Franco firma una novela íntima y luminosa sobre el duelo, el amor que permanece y la valentía de empezar de nuevo; una historia donde la resta de lo vivido se transforma, poco a poco, en la suma de lo que aún está por llegar.